sábado, diciembre 31, 2005

Nochevieja... que el Gaitero nos pille confesaos!

Hola a todos! Pues hoy es 31 de diciembre, y como todos sabemos, es Nochevieja... Así que como no me da tiempo a escribir algo decente, pues voy a poneros un monólogo q escribí allá por 2003 sobre esta noche tan... tan... extraña... Si visteis uno q hizo Florentino Fernández en el Club de la Comedia hace tiempo, veréis que tiene algunos matices parecidos, pero es que necesitaba una base, que yo por aquel entonces tenía menos imaginación que hoy (si! se puede tener menos aun! xD). Aquí va, espero q no me tireis muchos tomates...

Yo vengo a hablaros de la noche más extraña del año, en la que hacemos y decimos cosas que en ningún otro día se nos habrían ocurrido, como por ejemplo: “¡Tengo ganas de bailar la conga!”. Se trata de Nochevieja. Seguro que creéis que es el 31 de diciembre. ¡Pues no! La Nochevieja comienza unos 4 ó 5 meses antes, cuando empezamos a pensar, sobre todo las chicas, en qué nos vamos a poner. ¿Para qué? ¡Si luego acaba todo pringado de sidra “El Gaitero” y no te acuerdas de nada al día siguiente! Sólo ves por la mañana que el vestido largo que llevaste ya no es largo porque tiene un nudo el los bajos, o que la corbata ya no sujeta el cuello de la camisa, sino el flequillo... Y además, sin entender muy bien por qué, te pasas todo el día con una única palabra en la cabeza: conga...

Bueno, pero lo más interesante de Nochevieja es, precisamente, esa noche. Sobre las ocho de la tarde ya se empieza a hacer la cena. No es una cena cualquiera, es una macrocena: cientos de canapés de todos los sabores habidos y por haber, langostinos enormes, un pescado que no has comido en la vida, pero que te han dicho que está muy bueno, carne... Sobre las diez te das cuenta de que sólo has preparado los canapés y que no te va a dar tiempo, así que decides eliminar el pescado. Al final, arrasas con todos los canapés, los langostinos te los comes medio coleando, y el cordero lo dejas para el día siguiente, porque con la tontería de los canapés se te ha quitado el hambre. Cuando todavía vas por el segundo langostino y por fin ha acabado el impresionante programa de “Martes y 13”, salen Ramón García (y su capa) y Ana Obregón por la tele y te dicen, todo ilusionados, que quedan 7 minutos para el año nuevo. ¡Dios! ¡Que no has pelado las uvas! Tienes que pelarlas, porque no puedes correr el riesgo de ahogarte el último día del año. Y es que hay que ver con las uvitas, ¡cuanto más rápido quieres ir, más grandes son y más pepitas tienen! Tardas unos 6 minutos en convertir los uvones (porque para esta ocasión las uvas han aumentado considerablemente su tamaño y pueden confundirse perfectamente con sandías) en trozos que no llegan a ser uvas, que se pueden tragar decentemente. Ramón García ya está como loco explicando, ni se sabe las veces, que primero es un repique de campanas: “tin tin tin tin tin tin tin” y baja la bolita de todos los años, después los cuartos: “tin ton, tin ton, tin ton, tin ton”, y ya después las campanadas: “ton, ton, ton...”. Pues bien, aún a pesar de su insistencia, suenan los cuartos y...¡picas! Empiezas a comerte los trozos de uvas como un poseso, sin parar, y entonces la graciosa de la Obregón dice: “¡Todavía no, estos son los cuartos, jijijiji!”. A ti te dan ganas de acercarte a la tele y escupirle en la cara las cinco uvas que te has comido. Pero no, te serenas y esperas a la sexta campanada para seguir comiendo. Cuando llevas 10 uvas, el listo de tu primo empieza a hablar y a hacer estupideces con la boca llena de uvones (puesto que él no las ha pelado) y, claro, tu no puedes resistirte a tal provocación y acabas tirándole las dos uvas que te quedan. En ese momento, el dicharachero Ramón dice: “¡Feliz año nuevo!”, y tu te preguntas: “¿Cómo se ha comido las uvas?” ¡Si tú hasta 10 minutos después de la última campanada no eres capaz de articular palabra!

Cuando ya has felicitado el año 274 veces, y bebido unos 23 vasos de sidra “El Gaitero”, ya todo empieza a ser confuso. En la discoteca bailas todas las canciones como la conga, te pones la corbata en la frente que pareces Kun Fu, o te atas el vestido largo como puedes para conseguir hacer los movimientos que requiere este baile. Tras cuatro horas y media haciendo el tonto y espantando a la gente con el matasuegras, sólo se te ocurre decirle al DJ: “¡Pincha la de Xuxa Park”, y el DJ te hace caso y pone la de “Susanita tiene un ratón...”; pero a ti te da igual, te agarras al camarero y te pones a bailar la conga. En fin, después de esta nochevieja tan ajetreada, únicamente te queda planear la del año que viene. Así que yo me voy que tengo que ir comprándome el vestido.

Bueno, pues poco me queda ya por decir. Aunque ya aprovecho y doy las gracias a toda la gente q se acordó de mi ayer, q fue mi cumpleaños. Un besazo a todo el mundo, se os quiere!!!

Pues nada, q paseis feliz Nochevieja (cuidao con los vestidos largos, las corbatas sujetaflequillos y la capa de Ramón García) y eso, FELIZ 2006, Y LOS Q FUMAIS, OS JODEIS!!!! xDD

1 Desvaríos:

At 9:53 PM, Blogger cuenquenha dice...

ay pijo!!! que chota que he pillao al acordarme de cuando leiste el monólogo en la biblioteca del insti to petá de peña... sigues siendo la mejor, eh??

 

Publicar un comentario en la entrada

<< Atras... Quiero salir de aqui!